La aerotermia es un sistema de climatización de alta eficiencia que aprovecha la energía contenida en el aire exterior para proporcionar calefacción, refrigeración y agua caliente sanitaria (ACS) durante todo el año. Gracias a su tecnología de bomba de calor, es capaz de generar varias veces más energía térmica de la que consume en electricidad, convirtiéndose en una de las soluciones más eficientes y sostenibles disponibles en la actualidad.
Beneficios reales de la aerotermia
Ahorro energético: puede reducir el consumo destinado a calefacción y agua caliente con un alto porcentaje de ahorro, dependiendo del tipo de vivienda, el aislamiento y el sistema al que sustituya.
Máxima eficiencia: por cada kWh de electricidad consumido, un equipo de aerotermia puede aportar habitualmente entre 3 y 5 kWh de energía térmica, lo que se traduce en un elevado rendimiento.
Un único sistema para todo el año: calefacción en invierno, refrigeración en verano y agua caliente sanitaria los 365 días del año.
Mayor confort: mantiene una temperatura estable y uniforme, especialmente cuando se combina con suelo radiante o suelo radiante refrescante.
Menor impacto ambiental: al aprovechar una fuente de energía renovable como el aire, reduce significativamente las emisiones de CO₂ frente a sistemas tradicionales de gasóleo o gas.
Consumo energético
El consumo de una instalación de aerotermia depende del tamaño de la vivienda, su nivel de aislamiento, la zona climática y los hábitos de uso. En condiciones adecuadas, puede ofrecer un rendimiento muy superior al de los sistemas convencionales, reduciendo notablemente el gasto energético. Cuando se combina con una instalación fotovoltaica, el ahorro puede incrementarse aún más, disminuyendo la dependencia de la red eléctrica.
¿Se puede instalar en cualquier vivienda?
La aerotermia es una solución muy versátil y puede instalarse tanto en viviendas de obra nueva como en reformas, chalets, pisos, locales comerciales o edificios. Cada proyecto requiere un estudio previo para determinar la solución más adecuada según las características del inmueble y del sistema de calefacción existente.
Aunque alcanza su máxima eficiencia con suelo radiante, también puede funcionar con radiadores actuales de la vivienda, de baja temperatura o con fancoils, adaptándose a diferentes tipos de instalaciones.
Un correcto dimensionamiento y una instalación profesional son fundamentales para garantizar el máximo rendimiento, confort y ahorro.